18 mayo, 2011

¡Quién llamó a la cigüeña! [Anatripotter] HP

Nombre del fic: ¡Quién llamó a la cigüeña!

Nombre de la Autora: Anatripotter

Enlace del fic: here!

Enlace de la autora: here!

Género(s): Romance/Humor

Clasificación: Capuchino (T)

Numero de capítulos: 31 y finalizado. (Se prometió una secuela, pero aquello quedó en Stand by)

Personajes: Harry/Ginny y parejas canon. (Bueno.. algunas no tanto xD)

Summary: (extracto del primer capítulo, puesto que la autora borró el summary original al terminar de subir el fic).

...Había detenido a Voldemort y lo había hecho desaparecer del mapa. Sí, era esa la razón. El joven delgado y pequeño, que había vivido hasta los 11 encerrado en una alacena, con la sola compañía de las arañas, había sido el salvador del mundo mágico. El destino, vaya saber por qué, lo había marcado, y no teniendo otra opción, aceptó el desafió sin creer poder superarlo. Pero así lo hizo, y el mundo mágico se lo agradecería por vida...

Nota personal:

Vuelvo a esta cafetería con la recomendación de un fic, clásico también en el fandom de Harry Potter. Así es, nuevamente recomiendo a Anatripotter, pero esta vez con su fic titulado: Quién llamó a la cigüeña.

¡Este escrito tiene más de cinco años! Y lo que me impresiona enormemente, es que siempre se sigue recomendado y leyendo por la sencillez, pero increíble gracia que tiene la autora al poder enlazar su imaginación con el mundo mágico.

Es bastante OoC, (recordemos el significado de dicha sigla: cuando los personajes gozan de nuevas características psicológicas, lo que les hace muy divertidos a veces. Otras… desconcertantes jajaja) pero justamente este matiz es el que le da el toque especial. Tendrán risas garantizadas, como también, momentos en que querrán llorar junto a los personajes.

Harry es uno de los magos más famosos de todo el mundo mágico, pero no solamente por su grandiosa batalla contra Lord Voldemort, sino, porque es un ‘hombre de la noche’. No hay mujer que se le resista, y ya sabemos ya lo que desencadena aquello: noches días y tardes repletas de lujuria y diversión. Pero la llegada de una ‘personita’, hará que su vida de un giro de 180º grados, y se vuelva a encontrar así mismo, gracias a la ayuda de…

Extracto del capítulo 20. “Y una bonita lápida adornará tu tumba

—Ron —dijo en un susurro.

—Potter —dijo su amigo fríamente. Harry sintió un dolor intenso—. Te lo dije… pero parece que no comprendiste el mensaje.

—Yo… solo quiero que sepas…

—Me importa muy poco lo que tengas que decirme, Potter. Mi hermana quedó destrozada por tu culpa…

—Déjame que yo… —no pudo decir más, porque varios cracks rompieron el silencio del estadio y Harry levantó su varita en defensa. Se vio rodeado de todos los hermanos Weasley y sonrió—. Debí suponerlo… —agregó luego, abatido.

—Sí, debiste hacerlo Potter —dijo Fred— ¿estás sorprendido?

—No —confesó sereno y bajó la varita. En un principio pensó que podría ser atacado por mortífagos, pero ahora que sabía quiénes estaban ahí… no lastimaría a su familia— Estaba esperando esto… —ellos se miraron confundidos, pero no dejaban de apuntarlo con las varitas.

—Así que lo esperabas… —puntualizó Charlie— bueno, mejor para nosotros.

—No puedo creerlo Harry —dijo Bill— Te aceptamos en nuestra casa, como una familia para nosotros —él sintió que iba a desfallecer— ¡y así nos pagas!

— ¡Te dimos nuestro mejor tesoro! —dijo George—, nuestra hermana, ¿y qué nos devolviste a cambio? —De su varita salieron chispas rojas—. Un alma en pena.

—¡Pero Hermione me dijo que estaba bien! —Gritó angustiado.

— ¿Así que Hermione te dijo eso? —Preguntó Ron— ¡Pues se equivocó! Yo te lo dije Harry, aun considerándote como te consideraba, mi hermano, te lo advertí, si jugabas con ella te las verías con nosotros.

— ¡Lo sé! —respondió perdiendo el control—. ¡Es por eso que estoy aquí! ¡No escapo a lo que me toca!

— ¡Ah, Claro! —chilló la voz de… ¿Percy? Harry lo miró extrañado. ¿Qué hacía Percy ahí?— Acaso ahora piensas ablandarnos con el cuento del elegido que nos salvo de… ¿tú sabes quién?

— ¡Y qué diablos haces tú aquí, eh! —dijo furioso— ¿Es que no se te cae la cara de vergüenza después de todo lo que hiciste?

—Es mi hermana también… —objetó algo rojo.

— ¿Pues te hubieras acordado de eso cuando la desairabas, o acaso te olvidaste de tu actitud? —y Percy movió la varita.

—Eso está en el pasado… ahora te toca sufrir… "¡niño que murió en manos de los Weasley!" —sus hermanos lo miraron raro.

—Nadie va a morir ahora, ¡Percy! —corrigió Charlie, torciendo los ojos— sólo le enseñaremos a este idiota que con nuestra hermana ¡no se juega!

— ¡Yo no estuve jugando con tu hermana! —dijo Harry y sus ojos se aguaron.

— ¿Vas a llorar Potter? —Se burló Ron. Eso dolió, que su amigo, se burlara le dolió muchísimo y lo miró. Ron pareció entender todo lo que decía esa mirada, así que la esquivo rápidamente, tragando saliva— ¡Terminemos con esto! —Harry comenzó a mirarlos uno a uno, paseaba la vista por todos sus amigos, se preguntaba quién podría ser el primero en atacarlo. Los Weasley pensaban que estaría pensando Harry. Tenían todos los sentidos puestos en el joven de cabello negro que los miraba detenidamente. Sabían que estaban frente al mejor auror del ministerio, así que debían de ser rápidos.

—Bueno, estoy esperando… —dijo Harry en un arranque de valentía. Ron movió un poco la mano y él se dio vuelta inmediatamente, con la varita apuntando a su amigo, pero fue Percy él que lanzó el hechizo.

— ¡Expeliarmus! —la varita de Harry voló lejos. Él miró al mago y sonrió— No te hechizaremos Potter… —agregó sonriendo.

— ¿Y qué harán?

—Te romperemos la cara a golpes… —dijo Charlie y fue el primero que se acercó y le dio un golpe de puño que lo tiró al suelo. Harry, quedó un rato tratando de centrar los ojos, sin duda trabajar con dragones requería cierta fuerza que Harry la sintió, y mal. Su boca comenzó a sangrar. Pero se levantó y escupió sangre. Los miró y no dijo nada. Solo atinó a sacarse la chaqueta y así como si nada, se quitó los anteojos y el reloj.

— Esperen, no quiero que se rompa… es lo único que me queda de ella —Ron se acercó con una rabia tremenda y le dio otro puñetazo, comenzando una de las peores palizas que Harry podría recordar, eso, si los hermanos Weasley no lo descerebraban antes.

Hermione estaba preocupada, Que Ron haya salido así, a vérselas con Harry la tenía nerviosa. Les gritó a sus hijos y los mandó a la cama, sin dejar de sentir remordimientos, cuando su hijo mayor la miraba con lágrimas en los ojos, sin comprender el por qué del proceder de su madre. Bajó nuevamente a la sala y adoptó la actitud de Ron, moviéndose de un lado al otro. Observó el reloj de pared… eran las 6:50 y de su marido ni señales. Tembló. Si se batían a duelo, Ron terminaría mal. Es que nunca pudo ganarle a Harry. Era demasiado bueno y Hermione dudaba de que Ron ganara un duelo frente a su amigo, aun bebiendo Félix Felicis, la poción de la suerte liquida. De pronto tocaron insistentemente el timbre de la puerta. Hermione corrió a ver. "No es él, porque Ron no tocaría, a menos que haya quedado malherido y Harry lo traiga inconsciente." Pensó y su corazón comenzó a latir furiosamente. Abrió la puerta y vio la figura del señor Weasley, que visiblemente nervioso, entró a la casa. Hermione se sobresaltó, de seguro, pensó en Ron y San Mungo.

— Hermione… hija —dijo él y metió las manos en los bolsillos.

— ¡Lo sabía, lo sabia! —dijo ella descontrolada y comenzó a chillar. El señor Weasley la miró raro — ¡Se lo dije, que Harry es… pero él no entendió!

—Cálmate Hermione…. Yo estoy buscando a Ron —ella dejó de llorar de pronto y lo miró.

— ¿No está en San Mungo?

— ¿Por qué debería estarlo?

—Bueno…

—Hermione —le nombró Arthur y le tomó de los hombros—. ¿Dónde está Ron?

—Él fue a encontrarse con Harry.

—Me lo temía —expresó nervioso—. Están locos, esos hijos míos… ¡todos locos!

—Perdón Arthur… ¿dijiste todos? —Preguntó Hermione. Él asintió—. Pero cuando dices todos…

—Hasta Percy —Hermione se tomó la cara. Sabía que su amigo no tendría chances, aun siendo tan bueno en defensa.

— ¡Pero es que están locos! ¡Todos ellos contra el pobre Harry!

—Molly está muy preocupada. Piensa que van a matarlo. Necesito saber donde están… quizás llegue a tiempo...

—Ron no me lo dijo… — luego se calló—. Espera… Ron no es tan listo, creo que sé donde está.

—Dímelo por favor… quizás…

—Él dijo que iría a entrenar. ¡Creo que está en el estadio de los Chuddley Cannons!

—Entonces, ¡voy hacia allá! —y diciendo esto desapareció. Al instante apareció en el centro del estadio, donde vio un tumulto. Sin duda eran ellos. Su corazón dejó de latir una décima de segundo —¡Charlie, Percy, Bill, Fred, George, Ron!

— ¡Papá! —dijeron ellos. Arthur llegó hacia el pequeño círculo que formaban las cabezas pelirrojas y los empujó. Fue cuando exhaló el poco aire que le quedaba de la maratónica corrida y miró hacia abajo. Estaba bastante oscuro pero logró ver un bulto tirado en el suelo. Sacó su varita y susurró "Lumos".

Y luego abrió los ojos sorprendido.

— ¿Qué demonios han hecho?



Interesante, ¿no? Espero que les agrade este cafecito. Y si ya han leído esta historia, comentarla. ^^

Nos leemos en una nueva actualización :P

Nekiiito :3




2 comentarios:

  1. Esta historia la lei hace años, es GENIAL, bueno en realidad yo adora a Silvia es una de mis escritoras favorita, excelente de verdad.

    ResponderEliminar
  2. Yo también la leí y es una historia estupenda :) Con momentos donde estallas de risa y otros donde no puedes dejar de llorar :)

    ResponderEliminar

Tu comentario mantiene este café funcionando.
Todos las opiniones son bienvenidas, siempre y cuando sean formulados de forma respetuosa y con fines constructivos. Por lo mismo, nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios ofensivos.